Noticias   Enero 15, 2018

Forrajes: una prioridad ante la variabilidad climática.

Forrajes y la variabilidad climática

Forrajes y la variabilidad climática

Los forrajes además sirven para reducir la erosión de los suelos y mejorar el reciclaje de nutrientes, con el desarrollo de germoplasma. Los pastos y forrajes constituyen la principal fuente de alimentación bovina. En la región centroamericana se han desarrollado diversas investigaciones con plantas forrajeras a fin de seleccionar especies que se pudieran adaptar para mejorar la productividad de los rumiantes.


Hoy en día el forraje, también conocido como heno o paca, se ha convertido en una prioridad para los ganaderos ante la variabilidad climática, además de servir de alimentación al ganado en la época seca del año.


En las fincas se puede hacer forraje de pastos que crecen con las lluvias, o pastos que se cultivan mediante riego, así como de rastrojos de arroz, sorgo, caña, entre otros cultivos.
En épocas pasadas los agricultores sembraban el sorgo y el rastrojo se quedaba tirado en el campo. Sin embargo en la actualidad es recogido o vendido para la fabricación de forrajes lo que representa un aporte adicional en la agricultura.

Un punto importante para la elaboración de forrajes han sido las plantas que se utilizan, por tanto durante muchos años diversas instituciones de la región han elaborado estudios al respecto, donde se han evaluado más de 450 accesiones de gramíneas y más de 650 accesiones de leguminosas.

En Centroamérica, un 60.4% de la superficie agrícola disponible está cubierta por gramíneas nativas y naturalizadas de baja producción tales como Jaragua (Hyparrhenia rufa), Ratana (Ischaemum ciliare) y gramas de los géneros Paspalum y Axonopus. Estas gramíneas producen entre 8 a 10 toneladas de materia seca al año, lo que representa entre 30 - 35% del potencial de producción de una pastura de Brachiaria bien manejada.


Sin embargo, los productores han optado por algunos cultivos de la especie Pennisetum purpureum como King Grass, Taiwán, Gigante, Elefante Enano y Camerún, las cuales son muy utilizadas como forrajes de corte para los sistemas de semiestabulación y estabulación.

Estos se caracterizan porque producen cantidades altas de materia seca, es decir, producciones de 6,5 a 8,5 toneladas de materia seca por hectárea cuando se cosechan entre los 40 y 75 días. Estos forrajes deben cosecharse a ras del suelo y la producción media anual oscila entre 40 y 50 toneladas por hectárea por año.


Los datos de expertos señalan que una vaca adulta necesita consumir a diario una cantidad de forraje verde del 10% al 20% aproximadamente con relación a su peso vivo. Pero por regla general el bovino consume en forrajes verdes el equivalente al 12% de su peso.