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El desafío de la agricultura en el Día Mundial del Agua

El Día Mundial del Agua fue establecido en 1992 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el objeto de recordar que, si bien más del 70% de la superficie terrestre está cubierta de agua, solamente el 2% es potable (dulce). Por ello debe conservarse y cuidarse, haciendo un uso eficaz de la misma.

 

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se necesitan casi 3.000 litros de agua para satisfacer las necesidades de alimentación diarias de una persona. A esta cifra sorprendente se llega teniendo en cuenta, por ejemplo, que para producir un kilo de granos se requieren 1.500 litros de agua, y diez veces más para producir un kilo de carne.

Además de lo mencionado, las estadísticas marcan que existen unos cinco millones de personas con problemas para acceder a una cantidad mínima de agua potable en Argentina.

 

Respecto de la agricultura, en la misma se usa más del 70% del agua dulce del mundo y la demanda del imprescindible recurso aumentará continuamente debido al crecimiento demográfico, los mayores ingresos per cápita y el progresivo incremento de la producción de biocombustibles.

 

El problema principal a resolver para la industria agropecuaria consiste en cómo producir más y mejores cultivos con un recurso que será cada vez más escaso y que es necesario proteger a futuro. Debemos hacer un uso inteligente y eficiente del agua para alcanzar el doble objetivo de aumentar la productividad y preservar los recursos hídricos y el medio ambiente.

 

La solución del riego por goteo

Con sistemas de irrigación eficaces se puede reducir considerablemente el uso del agua y obtener mejores rendimientos. Actualmente, el 40% de la producción mundial de alimentos se logra en tierras bajo riego, aunque en menos del 20% de las tierras agrícolas del mundo se usa este sistema.


El riego por goteo o microaspersión es el más eficiente de todos los disponibles, pero sólo se usa en el 10% del territorio sembrado en todo el mundo. Su eficiencia es muy superior a los sistemas tradicionales de irrigación por inundación o aspersión ya que destina la cantidad exacta de agua y nutrientes a cada una de las plantas a lo largo de su crecimiento, lo que redunda en un mayor rendimiento y calidad de los cultivos. Cumple así el doble objetivo antes mencionado.


Este sistema también genera ahorros en el uso de fertilizantes y en costos energéticos (menos horas de bombeo, menor presión). Por ejemplo, existen reducciones de hasta un 80% en el uso de abono nitrogenado ya que los fertilizantes no se lixivian del suelo por exceso de riego o percolación profunda. Los nutrientes se aplican a través del equipo de riego, lo cual reduce la polución y la exposición de los suelos a químicos. Además, el riego por goteo puede adaptarse a cualquier característica de lote y a distintos volúmenes disponibles de agua.


En John Deere tomamos esta fecha para reflexionar y tratar de aportar soluciones sobre un tema de importancia capital, no sólo para la actividad agrícola sino para toda la vida del planeta. El cuidado de los recursos hídricos debe ser una práctica fundamental de toda agricultura sustentable.

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