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Cuándo elegir un tractor con doble tracción

Tractor Doble Tracción El fundamento de la doble tracción es mejorar la capacidad de traslación del tractor, es decir la transitabilidad. El tractor agrícola debe tener una alta capacidad de transitar suelos difíciles, pues la exigencia no se agota en que el mismo se autotransporte, si no que, como tarea normal, se requiere que además traccione algún implemento. El propio autotransporte se debe considerar una pérdida de potencia y, por lo tanto, el diseño debe tender a disminuirlo.


Las pérdidas que se producen en el autotransporte son tres: pérdidas de transmisión, pérdidas por rodadura y pérdidas por patinaje. Sobre la primera la injerencia del operador es casi nula, pero sobre las restantes es mucho lo que se puede hacer.


Pérdidas de transmisión

Es la suma de las fuerzas de fricción que debe vencer cada rodamiento, el consumo de energía que involucra la agitación y el desplazamiento del aceite de la transmisión, la fuerza de inercia para mover la transmisión y las pérdidas de rendimiento de cada uno de los mecanismos involucrados, incluido el embrague.


La intervención del usuario sobre esta pérdida se remite a evitar que la misma se incremente, realizando el mantenimiento previsto en el manual del operador (cambio de aceite y filtro, ajustes, etc.) sin alterar las especificaciones.


Pérdidas por rodadura y patinaje

Tractor Doble Tracción Cuando un tractor avanza sobre suelo agrícola, éste se deforma a su paso; tanto más cuanto más blando es. Esta deformación será la responsable de estas pérdidas.


La energía demandada por la rodadura se debe a la resistencia que opone el suelo al desplazamiento del tractor, y varía en función del tipo y tamaño de los neumáticos, el peso del tractor y la condición del suelo. La deformación vertical que se produce hace que las ruedas del tractor formen su propia pendiente a vencer, por llano que sea el terreno. También afecta la tierra que el tractor empuja inmediatamente delante de sus ruedas, esa “bufanda” que se forma cuando el suelo está muy suelto y que se denomina efecto “bulldozing”.


Las pérdidas por patinaje se producen por el giro en falso de la rueda motriz sobre el suelo. Una deformación del suelo preponderantemente horizontal hace que las ruedas corten horizontalmente el suelo en contacto y lo desplacen.


Ambas pérdidas se contraponen ya que, un aumento en el lastrado disminuirá las pérdidas por patinaje pero al mismo tiempo incrementará el esfuerzo por rodadura. La energía demandada por la rodadura se traduce en una menor capacidad de tiro a la barra y el patinaje en una disminución de la velocidad de avance.


Lo que más cuenta en el diseño para disminuir las pérdidas de potencia por rodadura, favoreciendo la transitabilidad, es el uso de ruedas con más superficie de apoyo. La menor presión por cm2 de suelo se traduce en una huella de menor profundidad.


Con neumáticos más anchos se gana superficie de apoyo, pero resulta más conveniente cuando se recurre a neumáticos de mayor diámetro. Esto explica porqué un tractor articulado con cuatro ruedas iguales tiene mayor transitabilidad en suelos blandos que un tractor convencional de tracción simple que tenga la mitad de su peso.


Para disminuir el patinaje existen dos alternativas: una es aumentar el peso sobre las ruedas de tracción mediante el empleo de lastre (estático y dinámico) y otra es aumentar la superficie de apoyo a través de un neumático más grande o del empleo de duales.


Con la primera de las opciones se pretende afirmar el suelo en la zona donde se produce el agarre del neumático. La segunda se impone cuando el suelo no está en condiciones de ser afirmado (compactado). Si el suelo es blando y tiene baja capacidad para absorber el esfuerzo horizontal de la rueda, recurrir a un neumático con mayor superficie significará que cada cm2 de suelo se verá sometido a un esfuerzo menor y llegará un punto en que lo resistirá.


La doble tracción como solución

Tractor Doble Tracción La doble tracción divide la fuerza total a transmitir entre las cuatro ruedas. Como el esfuerzo que realiza cada rueda será menor, es más factible que el suelo lo soporte, aún estando en situaciones muy blandas y de baja capacidad portante.


Además, se debe tener en cuenta que los tractores con tracción en dos ruedas viran porque al girar las ruedas delanteras, éstas reciben un empuje extra del suelo. Lo que significa pérdida de potencia. En los tractores con doble tracción las ruedas también se giran al doblar, pero al ser motrices, arrastran al móvil sin necesidad de contar con el empuje extra del suelo.


En el tractor articulado ocurre algo parecido, con la ventaja de que si las distancias desde el perno de giro hasta los ejes (delantero y trasero) son iguales, las ruedas traseras transitan dentro de las huellas de las delanteras disminuyendo el esfuerzo por rodadura. Si al esfuerzo por rodadura de las ruedas delanteras se le asigna base 100, el de las ruedas traseras estará en torno al 20%.


Material extraído de los artículos publicados por los Sres.: Daniel Jojarajuria, Ing. Agr. Jorge Hilbert y Ing. Agr. Mario Tesouro, en la revista Agromercado, Año II, N° 11.