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John Deere es un sentimiento

José A. Morales y Juan Carlos Morales (Click aquí para ampliar) Soy Martín A. Morales, de Coronel Dorrego, Pcia. de Buenos Aires, y les voy a contar la historia y algunas anécdotas sobre el tractor John Deere Modelo “D” que aún conservamos.

La historia de éste tractor, que para nosotros, no sólo es valioso por su valor en sí como tomado o visto de “reliquia”, sino por el sentimiento de que nuestra familia haya trabajado sus tierras con él, comienza cuando José P. Morales, mi abuelo, lo compró en San Román, un pueblito ubicado en el partido de Coronel Dorrego (sur de la Pcia. de Buenos Aires) el año 1950, en la concesionaria de Linares Hnos. que existía en ese momento.

Este modelo no traía cabina, así que cuando mi abuelo lo trajo al campo comenzó a fabricarle una, la cual construyó de hierro ángulo, lona y vidrios.

Con este tractor, un arado de 13 discos John Deere y una rastra de discos de 36 discos John Deere, mi abuelo trabajaba sus 200 has. que arrendaba.
Actualmente, sus hijos José A. Morales, mi papá, y Juan Carlos Morales, mi tío, conservan el tractor, el arado y la rastra, y recuerdan algunas historias, como cuando mi abuelo se iba a trabajar y ellos, mi papá y tío, que tenían entre 3 y 4 años también iban, se llevaban la “honda” o gomera, se sentaban en la batería y le tiraban a los chimangos (con la honda) y cuando se cansaban, se acostaban en el piso y se dormían.

Ya más grandes, con 14 años comienzan a trabajar ellos en el tractor, y recuerdan, por ejemplo, que para arrancarlo había que estar práctico porque el tractor arrancaba a nafta y después había que pasarlo a kerosén, entonces antes de arrancar tenían que desagotar el carburador por una canilla, cerrarla, abrir la nafta y calcularle cuando se llenaba el vaso, que aproximadamente eran 15 segundos, abrirle los grifos, cebarlo y darle arranque y después pasarlo a kerosén. Para pararlo había que cerrarle la canilla de combustible, que en ese entonces era Kerosén, y tardaba aproximadamente 1 minuto en pararse, es aquí cuando ellos recuerdan que cuando iban a cargar combustible le calculaban la distancia y le cerraban la canilla de kerosén antes, entonces llegaban con lo justo a donde estaba el tambor de combustible.

Concesionaria Linares Hnos., luego Agrícola San Román

Concesionaria Linares Hnos. (Click aquí para ampliar) En 1965 se da la oportunidad y compran un John Deere 730,en la concesionaria Agrícola San Román, que era la anteriormente nombrada como Linares Hnos.

Trabajaban con los dos, y me contaban que en una oportunidad que viene un mecánico por un problema del 730, éste que también había sido mecánico de este modelo, lo escucha al pasar y les dice que estaba bajo de vueltas, lo corrige, y después al trabajar tenía que ir el “D” adelante del 730, porque si iba atrás lo pasaba.



Calcomanía de la Concesionaria Agrícola San Román, ex-Linares Hnos. (Click aquí para ampliar) En 1974 ya se dejó de usar porque era muy difícil conseguir el combustible, y estuvieron a punto de venderlo para un desarmadero, pero les dio lástima, también mi abuelo les decía en ese entonces que lo dejaran debajo de las plantas, pero mi papá y mi tío no quisieron y siempre lo tuvieron bajo techo.

En 1989 el concesionario Agroavenida S. A., que estaba en Coronel Dorrego, se lo llevó para lavarlo y repintarlo, porque lo expusieron en el stand que tenían en la Exposición Rural de ese año, allí también se arrancó para mostrar su funcionamiento.
Actualmente está bajo techo en un galpón y no lo sacamos por nada solamente cuando queremos recordar tiempos pasados, lo arrancamos y lo sacamos.

Bueno, ésta es un poco la historia que mi papá y mi tío me cuentan, y que yo les seguiré contando una y otra vez a mis hijos, porque yo espero poder seguir conservándolo como lo hicieron mi abuelo, mi padre y mi tío.
Saludos a todos, y como ya lo he comentado otras veces, para mí:
"John Deere es un sentimiento"


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